Domingo, 18 Febrero 2018 00:00

Declaración sobre la situación de Venezuela

 

A raíz de la visita del Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, a nuestro continente y las reuniones que ha mantenido con distintos dirigentes de la derecha de distintos países, las alarmas de una intervención militar resuenan más que nunca. Desde nuestra perspectiva era una posibilidad que se podía dar en cualquier momento, y lamentablemente está sucediendo. La cuarta flota surcando nuestro continente, los ejercicios militares multilaterales con participación norteamericana como el AmazonLog17, el envío de tropas desde Estados Unidos hacia Panamá, el gran despliegue de tropas colombianas en la frontera entre Colombia y Venezuela, la movilización de tropas brasileñas hacia la frontera con Venezuela, el movimiento de tropas dentro de Guyana y el traslado de tropas de la OTAN a las islas del Caribe que están bajo el dominio holandés, son hechos más que suficientes para avizorar una posible intervención militar en Venezuela.

El abrupto e inesperado cese de los diálogos de paz entre la oposición y el gobierno han sorprendido hasta al propio Rodríguez Zapatero. Al mismo tiempo, violando todas las normas diplomáticas, el gobierno peruano le retiró a Maduro la invitación a la Cumbre de las Américas, mientras el llamado grupo de Lima, de gobiernos reaccionarios liderados por Estados Unidos, ha condenado el llamado a elecciones en Venezuela y declarado que la presencia de Maduro no será bienvenida en la Cumbre. En este punto debemos destacar la posición del gobierno uruguayo que no se ha plagado a esta estrategia golpista.

Las últimas victorias en las urnas del chavismo, la oposición atomizada, sin liderazgo claro y un pueblo heroico que a pesar de las penurias dan respaldo al gobierno bolivariano, porque saben que el causante y responsable de todo esto es el Imperio, a través del corte de créditos, de sanciones económicas, de un bloqueo que nos remite muchas veces al que sufre Cuba, hacen que los poderes fácticos que dominan al mundo y que tienen sus intereses puestos en los recursos naturales de Venezuela, sobre todo la reserva petrolífera de la faja del Orinoco, desplieguen todas sus armas como antaño.

El bombardeo mediático no alcanzó, la violencia en la calle tampoco, desabastecer al pueblo no funcionó, el golpe blando no surtió efecto; y las elecciones del 22 de abril de ser favorables para el gobierno chavista no harían más que alejar a la derecha continental de sus metas y objetivos.

Una intervención en Venezuela sería devastadora, como proceso de la izquierda sería un retroceso de 50 años y a nivel humanitario, una barbarie. Recordar que los bombardeos y las balas no distinguen chavistas de anti chavistas. Suponemos que los paladines defensores de las instituciones y adoradores de la República, los que defienden la democracia pero hacen caso omiso a las atrocidades de Honduras, Brasil, Argentina y Colombia; los que hablan en nombre de los derechos humanos pero acá en Uruguay nunca lucharon por memoria, verdad y justicia, en caso de una intervención militar se declararán en contra.

En este caso no puede existir doble interpretación ni doble vara. Lo que la derecha no logró en las urnas ni en las calles lo quiere lograr a base de sangre y masacre. A la vista están los ejemplos de Siria, Irak, Libia y Afganistán.

No habrá paz en América Latina si hay intervención y guerra en Venezuela, convirtiéndola en una Siria sudamericana. De ninguna manera será posible la paz en Colombia con una Venezuela en guerra. Más genéricamente un conflicto bélico en Venezuela tendría graves repercusiones políticas, económicas y militares en el conjunto de nuestra América, en cada uno de nuestros países. Eso es particularmente grave cuando el mundo entero teme por el incremento de las amenazas atómicas, con Trump liderando el rearme nuclear.

 

Ante todo lo expresado, Izquierda en Marcha declara:

-Subrayar y reiterar nuestra posición a favor de la autodeterminación de los pueblos.

-Rechazar de raíz toda intervención militar, sobre todo extranjera por parte del

Imperialismo.

-Retirar todas las bases militares extranjeras de nuestro continente.

-Bregar por una Latinoamérica en paz.

-Reivindicar y brindar nuestro apoyo a la revolución bolivariana y su proceso.