Viernes, 02 Marzo 2018 00:00

Mujeres y Cooperativismo

 Por: Mujeres Cooperativistas de COVIJUNTOS

Si vemos el pasado de nuestra Federación (FUCVAM) nos encontramos con la misma historia de desigualdades
económicas y de género que transversalizan a toda la sociedad, sus instituciones y organizaciones
sociales, y no es de extrañar que para las mujeres adentrarse en el mundo del cooperativismo sea un
desafío aún mayor.

Las mujeres cooperativistas nos vemos enfrentadas a una doble contradicción. Por un lado los
principios de la ayuda mutua, la solidaridad y la autogestión, que se inserta dentro de la sociedad
capitalista, chocan con los valores que este fomenta: el individualismo y la propiedad privada. Por
otro lado, y al mismo tiempo, desde la participación femenina en lugares de toma de decisión y al
momento de realizar las tareas concretas, nos enfrentamos al rol que ha tenido históricamente la
mujer en el mercado laboral y en el seno de la familia; transformando en la práctica la idea de que la
participación femenina debe atender tareas que siempre nos ha tocado.
Si bien las mujeres hemos sido parte de la historia del movimiento cooperativo desde su nacimiento,
el involucramiento en tareas que son consideradas “masculinas”, como la toma de decisiones, la
dirección de la propia Federación, las tareas de construcción propiamente dichas y la introducción
de técnicas en los equipos contratados datan de un tiempo menor.
Para que se avanzara en estos aspectos mediaron experiencias muy valiosas de muchas compañeras
que con su lucha y organización marcaron el camino. Tal es el caso de MUJEFA, una cooperativa
de mujeres jefas de hogar, integrada por 12 mujeres que en el año 1994 se propusieron el proyecto
de restaurar una propiedad de ciudad vieja para hacer frente, desde la ayuda mutua, a su necesidad
habitacional. Este proyecto contó también con la integración de mujeres desde el equipo técnico:
arquitecta, sanitaria, trabajadoras sociales y escribana. Luego de finalizado el proyecto y de haber
obtenido sus viviendas estas mujeres no solo siguieron gestionando la cooperativa sino que
desarrollaron varios proyectos barriales y continuaron analizando la situación de las mujeres en la
ciudad: “La ciudad se ha hecho sin las mujeres (…)” Sin embargo cuando miramos a la escala de
barrio descubrimos que las mujeres han hecho ciudad a nivel local, la han pensado, han
gestionado las acciones necesarias para obtener una parte del espacio ciudadano que satisfaga sus
necesidades. Han ejercido derechos de ciudadanía. Necesitan oportunidades para poder
ejercerlo.” (Martha Alonso Vidal)
Gracias a estos primeros pasos, hoy podemos contar que hemos avanzado en el empoderamiento de
las mujeres, trabajadoras, cooperativistas, madres, en el seno de la Federación y en los ámbitos de
dirigencia dentro de la propia cooperativa y de nuestros entornos.
En el año 2017 contamos con un encuentro de mujeres cooperativistas para identificar los desafíos y
alternativas que mejoren la participación femenina en el liderazgo cooperativo. La comisión de
desarrollo y fomento cooperativo ha trabajado problemáticas como la violencia de género al interior
de las cooperativas que nos urgen atender como sociedad.
El desafío va por este camino, para transformar la realidad de nuestra Federación, de nuestra
cooperativa, debemos ser nosotras, quienes además de ser trabajadoras, madres, de hacer 21 horas
de trabajo semanal en la construcción, de serenear, de trabajar en la autogestión, seamos capaces de
debatir y cuestionarnos cuál es el rol que estamos cumpliendo dentro de nuestra sociedad.
El patriarcado y el capitalismo nos invitan a ser sumisas, a pensar solo en nosotras mismas, y si
formamos parte de una cooperativa, a terminar la obra y dedicarnos únicamente a nuestra casa. Se
nos interpela permanentemente.
Nuestro mayor acto de rebeldía es seguir en pie, exigiendo más tareas, más espacios de

participación y decisión, levantando bien en alto los principios de la ayuda mutua y el
cooperativismo.
¡Seamos rebeldes, solidarias, obreras de nuestro futuro común!