Jueves, 24 Agosto 2017 00:00

Cannabis en Farmacias

  El día 19 de julio del presente año, pasará a la historia como el día que se puso a la venta el Cannabis producido y distribuido por el Estado Uruguayo, implicando la puesta en práctica de la última vía de acceso que permite la ley 19172. Recordemos que la referida ley permite tres vías únicas -sólo puede elegir una- de acceso al cannabis: autocultivo doméstico, Clubes de Membresía y la venta en farmacias.

 

      Es bueno hacer esta aclaración para entender que desde la aprobación de la ley hace tres años y medio ya hay uruguayos que acceden de manera legal al Cannabis, sacando del circuito del narcotráfico a sus usuarios. Al día de hoy, descartando los 11.508 usuarios registrados para comprar en farmacias, existen aproximadamente 9.483 usuarios que acceden al cannabis por Clubes de Membresía o por autocultivo. Solo faltaba aplicar esta tercera forma de acceso la cual se demoró por el conservadurismo de algunos actores gubernamentales.

 

     De esta manera se rompe casi un siglo de persecución a los usuarios de cannabis, ya que lo único que logra el prohibicionismo es criminalizar al usuario y la militarización de los territorios, sin tener en cuenta una perspectiva de salud pública.

 

    No olvidemos que esta ley no goza de la mayor popularidad entre los compañeros de la izquierda uruguaya, no nos sorprende, ya que además de las convicciones políticas, dentro de la discusión de la regulación del mercado de cannabis entra las convicciones morales de los individuos. Pero sobre todo entra el estigma construido durante un siglo por las políticas prohibicionistas.

 

    A pesar de que se acuse a este razonamiento de simplista, a veces falta ver quienes están en contra para razonar qué postura se asume. Cuando vemos las posiciones ultramontanas de los Vázquez o del yerno del Pastor Márquez (Álvaro Dastugue, Diputado por el Partido Nacional), por lo menos nos dejan pensando de qué se debe avanzar en la aplicación de la ley para que, además de que se deje de criminalizar al usuario, permita que exista un marco para investigar posibles usos del cannabis que no permitió un siglo de oscurantismo prohibicionista.

 

Gustavo Guerrero